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BEPS
julio 7, 2015 -

Las siglas pertenecen al término anglosajón Base Erosion and Profit Shifting que, traducido, se refiere a la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios; un problema a nivel mundial que se genera por las discrepancias e inconsistencias existentes entre los distintos sistemas fiscales nacionales.

La falta de cohesión normativa y las lagunas interpretativas son brechas en la integridad de los sistemas tributarios que se utilizan, sobre todo, por empresas multinacionales como estrategia de planificación fiscal para trasladar artificiosamente beneficios hacia países de escasa o nula tributación, eludiendo, casi por completo, el impuesto de sociedades.

LA OCDE y el G20 publicaron el primer conjunto de medidas e informes sobre BEPS (que integra 7 de las 15 acciones a adoptar) en septiembre de 2014. Junto con el trabajo que se completará en 2015 (se espera completar las 15 acciones antes de finalizar diciembre), estas medidas proporcionarán las herramientas que los países necesitan para asegurar que se graven las ganancias allí donde se lleve a cabo la actividad económica, evitando así derivar los beneficios hacía países con tributación más favorable, a la vez que proporcionarán una mayor seguridad a las empresas mediante la prevención de conflictos relativos a la aplicación de las normas fiscales internacionales y la normalización de las obligaciones de los contribuyentes.

Esas 15 acciones se resumen en lo siguiente: (1) Abordar los retos de la economía digital en la imposición; (2) Neutralizar los efectos de los desajustes provocados por mecanismos híbridos; (3) Fortalecer las normas para las compañías foráneas controladas; (4) Limitar la erosión de la base imponible por vía de deducciones en intereses y otros pagos financieros (elaborar recomendaciones para el diseño de normas internas y modificar las Directrices sobre precios de transferencia); (5) Combatir las prácticas tributarias perniciosas, teniendo en cuenta la transparencia y la sustancia (finalizar el análisis de los regímenes de los países miembros, dibujar una estrategia para extender la participación de los países no  miembros de la OCDE y corregir los criterios existentes); (6) Impedir el abuso del Convenio Tributario de la OCDE (cambios en el Modelo de Convenio Tributario de la OCDE y recomendaciones relativas al diseño de normas internas); (7) Impedir la elusión artificiosa de la condición de establecimiento permanente (cambios en el Modelo de Convenio Tributario de la OCDE); (8) Asegurar que los resultados en los precios de transferencia están en línea con la creación de valor/intangibles (modificaciones de las Directrices sobre precios de transferencia y del Modelo de Convenio Tributario de la OCDE así como de las Directrices sobre precios de transferencia y sobre el Modelo de Convenio Tributario de la OCDE); (9) Asegurar que los resultados en los precios de transferencia están en línea con la creación de valor/riesgos y capital (modifica Directrices sobre precios de transferencia y el Modelo de Convenio Tributario de la OCDE); (10) Asegurar que los resultados en los precios de transferencia están en línea con la creación de valor/otras transacciones de alto riesgo; (11) Establecer metodologías para la recopilación y análisis de datos sobre la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios y de las acciones para enfrentarse a ella; (12) Extinguir a los contribuyentes que revelen sus mecanismos de planificación fiscal agresiva; (13) Reexaminar la documentación sobre precios de transferencia; (14) Hacer más eficaces los mecanismos de resolución de controversias; (15) Desarrollar un instrumento multilateral. Y todo ello, mediante la elaboración de recomendaciones –la mayoría sobre el diseño de normas internas-, la modificación de Directrices en materia de precios de transferencias; cambios en el Modelo de Convenio Tributario de la OCDE, así como la elaboración de determinados informes.

Al margen del calendario y de las acciones, uno de los grandes objetivos de este Plan de Acción consiste en fortalecer el compromiso y la participación de los países en desarrollo, países a los que les cuesta especialmente movilizar sus recursos nacionales y desarrollar un aparato fiscal eficiente. Para ello, no sólo se les permite colaborar activamente en las reuniones y toma de decisiones, sino que se les dará apoyo en el desarrollo de la capacitación.

Si bien se espera que el Plan de Acción esté prácticamente finalizado a finales de diciembre de 2015, la aplicación práctica de los cambios/medidas propuestos no sabemos cuánto puede tardar. Cierto es que, actualmente, muchas empresas, sobre todo multinacionales de la talla de Amazon, Facebook, Google y Apple, entre otras, ya están adoptando medidas encaminadas a replantearse sus estrategias de tributación. No obstante, el éxito final de las directrices y medidas de la OCDE dependerá, en muchos casos, de su implementación en los tratados bilaterales y en la normativa interna de los países, cuya adopción, en tiempo, es realmente incierta.


© Martínez Comín