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CINCUENTA
abril 30, 2021 -

“Eso que tú me das es mucho más de lo que pido. Todo lo que me das. Es lo que ahora necesito. Eso que tú me das no creo lo tenga merecido. Todo lo que me das.
Te estaré siempre agradecido”. Eso que tú me das. Pau Donés.

50 son las sombras de Grey. 50 palos es el libro de Pau Donés. 50 es el número de muchas calles donde algunos viven y crean su hogar. 50 es el número de pie que solo algunos calzan. 50 es una cantidad, a veces, muy equilibrada. 50 es la mitad de un siglo. 50 es una edad que celebrar a lo grande. 50 es un aniversario. 50 son las bodas de oro. 50 es también el número de reflexiones que, con esta de hoy, llevo escritas y publicadas. 50 millones, billones o trillones son las gracias que quiero darte hoy, por tu tiempo, tu dedicación, tu lealtad, tu cariño, tu empatía, tu pensar conmigo.

Gracias por tantos mensajes amables, cómplices, de agradecimiento, de ánimo, que son el motor que empuja a mi inspiración cuando esta se ronea, y que me motivan para que siga escribiendo cada viernes, con la misma ilusión y el mismo coraje que el primer día. Nunca imaginé que os llegaría a tantos. De hecho, te confesaré que me conformaba con que una sola persona me leyera. Y es que alguien a quien quiero mucho me dijo una vez: hazlo por ti y para ti porque te hace feliz y si, además, con eso que tú haces provocas que una sola persona te lea y se atrape, solo por ella, valdrá la pena seguir. ¡Qué gran verdad! Así es como realmente lo siento. La oportunidad de compartir mi forma de entender la vida es un regalo. Que la leas, una suerte. Que te tomes el tiempo de darme tu opinión, un privilegio. Que compartas mis líneas para que otros también las lean, un verdadero honor.

Y sí, de alguna forma le tengo que dar gracias a la pandemia, porque mi humilde voluntad de reforzar tu ánimo, de que me sintieras cerquita en tiempos tan putos, de intentar ayudarte a ver lo bonito en lo feo… todo eso que empezó siendo un guiño de aliento, ha acabado en una forma de expresar una verdadera vocación, en una necesidad, en un capricho compartido. Gracias por valorar mi gesto. Juntos, hacemos un todo. Yo pongo el papel y la tinta y tú, me regalas tu tiempo. Yo vuelco la inspiración de mi propia realidad y mi experiencia y tú, la lees, la interpretas y la adaptas, la moldeas para que encaje (o no) con cómo entiendes tú la vida y con cómo ella te trata. Y respetas que todas las versiones son buenas, porque has aprendido que no hay nada verdaderamente cierto.

Gracias es una de las dos expresiones mágicas de esta vida. La otra, ya lo sabes, es por favor. “Dos palabras” que cuestan poco y valen mucho. Así que, por favor, no te olvides de dar las gracias. ¡Es tan importante agradecer! Damos las cosas por hechas, por supuestas, porque sí. Y muchas cosas que nos rodean a diario merecen ser valoradas y agradecidas. Gracias por darme los buenos días cuando entras a un lugar en el que yo ya estoy. Gracias por recibirme con un saludo efusivo y molón. Gracias por acompañar mi primer café con una sonrisa en tu mirada. Gracias por dejarme pasar cuando voy cargada con mis hijas en brazos. Gracias por ayudarme cuando me pierdo. Gracias por hacer equipo conmigo y trabajar codo con codo. Gracias por soñar conmigo. Gracias por recordarme quién soy cuando mi mente se escapa. Gracias por los detalles. Gracias por calentarme los pies en días de frío. Gracias por el abrazo espontáneo. Gracias por arreglar el mundo conmigo y recoger sus pedazos cuando se me rompe. Gracias por saber qué necesito incluso cuando no te lo pido. Gracias por los emoticonos de corazón y las caritas sonrientes. Gracias por ocuparte y por preocuparte. Gracias. Y mil veces gracias. Porque motivos nos sobran. Y sonrisas, nos faltan.

Así que hoy, yo te doy las gracias a ti, de corazón, en toda su esencia. Gracias por compartir una parte de mi historia, la más íntima, la más personal, la que me revela. Gracias por inspirarme, aunque ni siquiera lo sepas. Y doy las gracias también a la vida, por la oportunidad de tan bonito aprendizaje, por empujarme a entender sus maravillosas señales. Con todas sus letras y toda su magnitud, GRACIAS.


© Martínez Comín