NOVEDADES
Este año, la procesión, seguro, va por dentro
abril 8, 2020 - COVID-19

“Yo bailaría contigo, pero es que estoy sordo de un pie”

“Me equivocaría otra vez”; Fito & Fitipaldis.

 

Me da igual si crees o no crees. Si predicas una religión o eres más de energías. Si para conectarte rezas o meditas. No importa. Cada uno cree en lo que quiere y lo vive como considera. Hay tantas formas de “tener fe” como maneras de ver la vida. Pero sí, es importante creer en algo: no como dogma, sino como forma de aliviar -a veces sin llegar a explicar- lo que nuestra razón no comprende. Necesitamos creer en “algo” para fluir (un verbo al que cuesta pillarle el tranquillo), para bailar con la vida al ritmo que ella nos marca, porque así es más fácil sobrellevar lo que supera nuestro control.

Y esta situación de crisis que estamos viviendo tiene mucho de inexplicable y más de incierto. Todo el mundo nos pide que confiemos, que todo irá bien. Y ahí la hemos liado: ¿en qué se supone que tengo que confiar? Parece que hay una parte que todos tenemos clara: tenemos que confiar en la sanidad (que está haciendo un trabajazo maravilloso), en que las autoridades tomen las decisiones adecuadas, en las personas, tal vez en la suerte, y así un largo etcétera. Está bien. Pero para superar la incertidumbre, para torear de una manera digna la situación, seguramente nos aferramos a algo más que la propia realidad que percibimos y vivimos.  Algunos encontrarán respuestas practicando deporte en casa; otros, en la comida; otros, en la bebida; otros en el interior (mirar hacia dentro); otros en el exterior (salir al balcón o mirar por la ventana); otros, en un libro o una película que les permita imaginar; otros en el arte; otros, en el apoyo de su familia… y habrá quien no se haga preguntas o quien no quiera encontrar respuestas. Está bien: cada uno lo lleva como mejor sabe y puede.

Hazlo como te venga en gana. Pero si crees en “algo”, no te permitas dejar de CREER. Tienes que encontrar la manera de CONFIAR en la vida, en que esto también pasará. Debes TRABAJAR EMOCIONALMENTE para que esta situación no te supere constantemente, para que no te aleje de tu esencia, de tu aprendizaje. Así que busca la manera de sintonizar contigo mismo (y con los demás) para que la confianza arraigue y no te desvíes hacia el lado oscuro. Creer nos permite mantener la ESPERANZA.

Y los días que vienen, Semana Santa, son ideales para conectar con esa “fe”. Seas o no religioso, insisto, porque de lo que se trata es de ser creyente, que es distinto. Este año, más que nunca, a sabiendas que cada uno lleva su propia procesión por dentro, y aprovechando que los pasos se quedan en casa, por favor, no dibujes una penitencia. Aprovecha para encontrar la manera de mantener tu fe, tu forma de bailar con la vida al ritmo que ella te marque. Las saetas se seguirán cantando desde el balcón: ¿lo ves? No todo es incierto, siempre hay algo constante que te permite aterrizar en lo conocido para que, desde ahí, calmes el desasosiego que genera lo incierto.

¡Feliz Semana Santa, creyente! Suerte con tu búsqueda. Confía.

Montse Hernández


© Martínez Comín