NOVEDADES
EXPERIENCIA Y EJEMPLO
diciembre 4, 2020 -

“La vida te dará la experiencia más útil para la evolución de la conciencia”. Eckhart Tolle.
“Dar ejemplo no es la principal forma de influir en los demás. Es la única”. Albert Einstein

Toda la vida he escuchado, sobre todo de la mano de mis padres, que la experiencia enseña más que los libros. No suelo ser fan de las tradiciones a ciegas ni de los refranes sentenciadores, pero debo reconocer que, al ir sumando años, me he ido percatando de que, tal vez, éste si viene siendo cierto.

Entiendo la palabra «experiencia» en el sentido de lo vital, de lo vivido: contar las veces que te has caído, las que te has atrevido con lo desconocido, las que has tenido que lidiar con lo inesperado. Y entiendo «los libros» en el sentido de lo puramente teórico, lo que tiene más de científico y/o matemático. En ese sentido, creo firmemente que la vida es, en gran parte, incontrolable: sus flujos, sus vaivenes, sus reveses, sus sorpresas (unas maravillosas, otras pésimas, aunque, ambas, seguramente, parte de un mismo aprendizaje). Y, si bien la teoría sirve de base para afrontar muchas incertidumbres, es verdad que no nos lo resuelve todo, porque hay muchas cosas sobre las que el resultado sigue sin estar escrito en los manuales.

Lo mismo me pasa con las normas y el ejemplo. Como licenciada en Derecho, hubo un tiempo en el que pensé que las reglas lo podían ordenar todo (¡bendita inocencia!). Digamos que entendía las normas como la autoridad suficiente y necesaria para generar cumplimiento: si hay normas es para cumplirlas. Sin embargo, cuando adviertes que ni todas las normas son justas, ni eficaces, ni completas y, ni por asomo, son capaces de generar una autoridad que garantice su cumplimiento, te das cuenta de que, tal vez, el ejemplo tiene mayor fuerza que la norma. ¿Quieres que tu equipo trabaje? No te puedes limitar a dar órdenes. Tienes que remangarte, que demostrar y enseñar cómo se hace y convertir lo imposible en posible. Ahí nace la motivación (lamentablemente, a veces también la envidia, pero eso queda en el ego que cada uno) y la autoridad. ¿Quieres que tus hijos sean generosos y educados? Sólo lo conseguirás si eres ejemplo de ello. Si actúas egoístamente o faltando al respeto, no les pidas a ellos que sean el reflejo de algo que no han aprendido ni contigo ni de ti. El movimiento se demuestra caminando. Otro gran refrán.

Los libros y las normas no son suficientes para lidiar con la vida. Y muchas veces, además, no son efectivos. A la vida se la afronta, además de con teoría y con reglas, con ánimo de experimentar, con ganas de aprender de lo que no está escrito, de dar y servir de ejemplo. Quedarse en el mundo de las ideas puede ser de sabios, pero no de maestros. Quedarse en el mundo de la autoridad por imposición, puede ser de jefes, pero no de líderes.

Y lo más maravilloso de todo es que el mejor ejemplo y la mayor de las experiencias no vienen en los textos. El mejor ejemplo es el que tiene como base valores y principios sólidos, trabajados desde el esfuerzo. La experiencia que más nos enseña es la que no se olvida, porque genera aprendizaje, porque nos marca, llámese fracaso o llámese éxito.
¡Va a ser cierto que los refranes sirven! La cultura es el mejor antídoto contra la ignorancia, pero más allá de los libros está la vida, la que te trae el verdadero aprendizaje y te curte. Experimenta para dar ejemplo y da ejemplo para cambiar las cosas. Sé el cambio que quieres ver en el mundo.


© Martínez Comín