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Las tensiones entre Taiwán y la China continental no paran de crecer
diciembre 29, 2021 -

El pasado 29 de noviembre de 2021, Martínez Comín asistió a la ponencia “Taiwán: ¿el nuevo Hong-Kong?”, impartida por Rafael Mateos Ayza, Doctor en Historia Contemporánea. Tuvo lugar en el Círculo Ecuestre de Barcelona, en el marco de un curso de geopolítica organizado por este club privado.

En esta conferencia, Mateos Ayza puso el foco de atención en la tensa relación existente entre Taiwán y la China continental (en adelante, China), la cual ha ido en aumento a partir del año 2016, y que se ha acentuado especialmente desde el 2020. A continuación, abordamos los principales motivos (aunque, sin embargo, no dejan de estar relacionados) que el Doctor en Historia Contemporánea apunta como los causantes de este conflicto presente en el continente asiático.

  • La independencia efectiva de Taiwán con respecto a China versus la idea de “una sola China”:

En el año 1971, la ONU reconoció diplomáticamente al Gobierno de Pekín, y, desde entonces, Taiwán se encuentra en un limbo a nivel político, en el sentido de que no está claro si se trata de un Estado independiente o si, por el contrario, forma parte de China.

Actualmente, en Taiwán existe una democracia parlamentaria semi-presidencial. Desde el año 2016, y tras ser reelegida en el 2020, la Presidenta de Taiwán es Tsai Ing-wen, del Partido Progresista Democrático. Estos años “coinciden” con los del incremento del conflicto entre Taiwán y China, precisamente, porque Tsai Ing-wen desea la independencia efectiva de Taiwán con respecto a China, y que, por tanto, Taiwán sea reconocido como Estado independiente por la Comunidad Internacional, porque considera que Taiwán no es China.

Estas ambiciones chocan frontalmente con los deseos de China, quien ha reiterado que nunca renunciará a la reunificación efectiva de Taiwán, afirmando que la misma tendrá lugar, como muy tarde, antes del 2049, año en el que se cumple el centenario de la constitución de la República Popular China. En efecto, el Gobierno de Pekín sostiene que “China va a ser una sola China”.

Por otro lado, cabe destacar que, dentro de Taiwán, existe un fuerte enfrentamiento entre el Partido Progresista Democrático (partido que se encuentra en el Gobierno) y el Kuomintang (partido de la oposición), debido a que este último está en contra del independentismo taiwanés, encontrándose, por tanto, a favor del nacionalismo chino y de la identidad china. A este respecto, el Kuomintang, al contrario que el Partido Progresista Democrático, defiende que hay una sola China, en el sentido de que mantiene que los taiwaneses son chinos.

No obstante el aumento del conflicto entre Taiwán y China desde el año 2016, estas tensiones se respiran desde hace mucho tiempo. A estos efectos, cabe destacar que, en los años 80, China ofreció a Taiwán la solución de “un país, dos sistemas”. En el año 1992 hubo consenso, en el sentido de que Taiwán y China aceptaron que solo había una sola China, pero, tal y como se ha visto, esto está roto a día de hoy.

Buena parte de la población taiwanesa reconoce que sí que tiene el mismo origen que China (por ejemplo, el idioma oficial de Taiwán es el mandarín), pero, al mismo tiempo, sostiene que ya no se considera china. La población joven de Taiwán no quiere que China les controle ni política ni ideológicamente.

Sin embargo, la realidad es que, en la actualidad, Taiwán no es reconocida como Estado independiente por la mayoría de los países, porque ello les llevaría a que su relación político-económica con China se rompiera, con las grandes pérdidas que ello supondría a todos los niveles. Tal y como sostuvo Mateos Ayza, “O estás con China [la continental] o estás con Taiwán. No hay término medio”.

De hecho, solo 15 Estados en todo el mundo reconocen actualmente a Taiwán como Estado independiente, y ninguno de ellos es importante a nivel geopolítico. Se trata de los siguientes: Suazilandia, El Vaticano, Islas Marshall, Palaos, Tuvalu, Nauru, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Haití, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía.

Por otro lado, resulta necesario hacer mención de la ambigua relación diplomática que mantiene Estados Unidos con respecto al conflicto entre Taiwán y China. El país norteamericano ha llegado a afirmar que solo hay una única China, pero, al mismo tiempo, el Congreso de Estados Unidos aprobó, en el año 1979, un Acta de Relaciones con Taiwán, documento que parece dejar la puerta abierta a un apoyo por su parte a Taiwán. Asimismo, es destacable el hecho de que, en el año 2019, el entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump hizo posible la mayor venta armamentística a Taiwán en toda la historia de relación entre ambos países. Además, en la actualidad, el Gobierno de Joe Biden mantiene su apoyo diplomático y militar a Taiwán.

  • La pugna por el control mundial de la fabricación de semiconductores, especialmente a nivel nanotecnológico:

Un semiconductor es un componente eléctrico de construcción muy compleja que emplea las propiedades eléctricas de los materiales semiconductores, principalmente el silicio, el germanio y el arseniuro de galio, así como la de los semiconductores orgánicos. Tal y como apuntó Mateos Ayza, los semiconductores sirven para fabricar todo tipo de aparatos tecnológicos, desde batidoras hasta aviones: “Si lo enchufas y se genera energía, entonces hay semiconductores”.

Pues bien, Taiwán, a lo largo de los años, ha dejado atrás su economía de tradición pesquera y rudimentaria, para convertirse en uno de los mayores proveedores mundiales de semiconductores, ordenadores y móviles. De hecho, Taiwán produce el 94% de las placas base y pantallas de los ordenadores. La industria taiwanesa de chips es la segunda más importante después de la estadounidense. En palabras de Mateos Ayza, “Taiwán es el Silicon Valley asiático”.

Algunas de las marcas taiwanesas más conocidas en este ámbito son ASUS (empresa número 1 en ensamblar piezas de portátiles, aunque estos finalmente sean de otra marca), Acer o HTC. La economía taiwanesa se asienta en una multitud de PYMES, que representan el 98% del tejido empresarial de Taiwán, las cuales abastecen a las multinacionales de otros países.

Por su parte, China es el mayor importador de semiconductores del mundo. Es más, gasta más en semiconductores que en importaciones de petróleo. China quiere ser independiente en el año 2030 en lo que respecta a la fabricación de semiconductores, para ser independiente de Taiwán y de Estados Unidos en este sentido. Taiwán es superior a China en esta tecnología, debido a que cuenta con ingenieros especializados muy capacitados. Tanto es así, que China está captando a estos ingenieros taiwaneses, mientras que Taiwán está multando a aquellos que acepten dichas ofertas de trabajo.

De acuerdo con Mateos Ayza, “los semiconductores son el pasito que le queda a China para dominar el mundo. China puede desarrollar semiconductores, pero no lo puede hacer a escala nano [lo más cotizado], algo que sí que pueden alcanzar tanto Taiwán como Estados Unidos”. Asimismo, sostiene que los semiconductores se han convertido en el centro de la nueva geopolítica mundial, de tal forma que Quienes controlen los semiconductores controlarán el desarrollismo mundial, serán los nuevos amos del mundo”.

Ante este contexto de creciente conflictividad entre Taiwán y China, Mateos Ayza sostiene que, si Taiwán y China no logran un consenso político, China invadirá militarmente Taiwán para anexar, de forma efectiva, un territorio que considera suyo. De hecho, en el mes de octubre de este año, varios cazas chinos se dedicaron a sobrevolar el espacio aéreo taiwanés. Y ello, sin olvidar que, en el año 2005, cuando la tensión entre ambos países no era tal, China amenazó con intervenir militarmente Taiwán si su Gobierno declaraba la independencia.

Con respecto a esta posible invasión de Taiwán por parte de China, el Doctor en Historia Contemporánea sostiene que China lo tendría muy fácil, debido a que, por descontado, es muy superior a Taiwán en cuanto a población, unido al hecho de que Taiwán está muy cerca de China (a tan solo 160 km). De producirse esta invasión, se generaría un absoluto desastre humanitario, ya que Taiwán tiene una enorme densidad poblacional en las zonas costeras, debido a que, en el interior, la orografía es muy complicada: existen muchos montes, aunque no sean especialmente altos.

En opinión de Mateos Ayza, la Unión Europea no entrará en este conflicto, y al mismo tiempo sostiene que la solución lógica es que exista “Una China, dos sistemas”. Asimismo, afirma que Taiwán y China se necesitan mutuamente: China a Taiwán por los semiconductores y los vehículos, y Taiwán a China para casi todo. En este sentido, cabe destacar que muchos de los automóviles y motocicletas utilizados en China son fabricados por marcas taiwanesas. Por su parte, aquellos taiwaneses que pueden económicamente, se marchan a estudiar y a operarse a China. De igual forma, muchos de los productos agrícolas que se consumen en Taiwán proceden de China, porque la agricultura no es el fuerte de Taiwán, debido a su complicada orografía.


© Martínez Comín