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No todo es gratis en las redes sociales
septiembre 8, 2017 - Innovación y tecnologías

En los últimos días se ha puesto el foco mediático en establecer si es despido procedente o improcedente cuando una empresa expulsa a uno de sus trabajadores por sus comentarios en las redes sociales. En definitiva, cómo influye el comportamiento en la vida laboral de las conductas privadas.

La normativa española indica que para poder despedir a un trabajador debe haberse producido una infracción laboral en la empresa y nunca puede considerarse así una publicación en redes sociales a no ser que dañe directamente la reputación o el devenir de la empresa. Entonces ¿está justificado el despido por la actividad privada de un trabajador?

Cabe destacar, ante todo, que en cuanto al marco laboral, un despido es procedente o  improcedente según lo marque un juez. Así, en el ámbito laboral, en el que se involucra la imagen de una empresa en los comentarios de sus trabajadores, el marco legal se atañe, en primer lugar, a la existencia de un código ético (seguido por el estatuto de los trabajadores y, en última instancia, por convenios internacionales o antiguas resoluciones judiciales).

El debate está encima de la mesa. En una sociedad tan mediatizada, en la que las redes sociales se han convertido en uno de los principales canales de comunicación (también publicitaria), ¿queda empañada la imagen de una empresa por los comentarios de sus trabajadores (en su espacio privado)  en las redes sociales? ¿Hasta qué punto es causa de despido procedente la actividad extralaboral de un trabajador?

Como en cualquier conflicto laboral, siempre será un juez quien dirimirá si el despido pasa a ser procedente o improcedente según la gravedad del caso. Hasta ahora, las sentencias anteriores demuestran que las opiniones ofensivas, ajenas a la empresa, no han sido causa de despido procedente.


© Martínez Comín