NOVEDADES
PALABRA DE SCOUT
junio 4, 2021 -

“Scout, la lealtad es difícil de encontrar. La confianza es fácil de perder. Las acciones hablan más que las palabras”. Frases y canciones de scout.

No sé cuántas veces te sientes o te has sentido entre la espada y la pared. Hay muchas maneras de sentirse así: porque tratas de intermediar en un conflicto que, en realidad, ni te va ni te viene, pero con el ánimo de evitar que, personas a las que quieres, se hagan daño; porque, al revés, te piden quedarte al margen en algo en lo que consideras que, si intervinieses se podría resolver antes; o tal vez porque tienes que hacer, decir o escuchar algo que te resulta incómodo porque implica a alguien que te importa o, simplemente porque no te parece oportuno; o, qué se yo, porque tienes que convivir con algo o alguien que, por alguna razón, no te deja ser tú mismo.

Cuando uno se siente así, es normal buscar apoyos, aliados que nos ayuden a situarnos, a sobrellevar la situación, incluso a veces, buscamos cómplices que nos permitan reafirmarnos en por qué estamos así, en medio de algo o de algunos, para, de alguna forma, o bien, tratar de convencernos de que nuestro rol es el propio en esa situación o bien, al revés, tratar de encontrar a quien nos salve de la espada, o de la pared.

Y es ahí donde nos entregamos, de forma casi ciega, a la confianza. Confiamos en los apoyos a nuestro rol de mediador; confiamos en la lealtad de nuestro cómplice o aliado, sea cual sea el fin, con el ánimo de desenmarañar la situación, y nos amparamos en la buena intención que le estamos poniendo a lo vivido, sabiendo que, al final, podemos salir escaldados de esto o peor, hiriendo nosotros a alguien.

Esta semana no sólo he vivido, sino que además he conocido (por historias de otros) de varias paredes y de varias espadas. No ha habido estoque, ni propio, ni de terceros, de momento, pero sí situaciones de esas que te dejan en el limbo, con cierto mal sabor de boca. Verás, yo me considero una persona de moral elevada. Es decir que, para bien o para mal, tengo un marcado sentido de la justicia y, en alta estima, la moral y la ética. Eso me ha traído muchos dolores de cabeza y, peor, muchas decepciones a lo largo de mi vida. Pero también me ha permitido no situarme demasiadas veces en medio porque, de forma natural, mis valores y mis principios tienden a posicionarme, desde el inicio (y a riesgo de equivocarme), en una u otra posición: o pared, o espada. Sé que el blanco o el negro no son buenos consejeros, pero a veces, quedarme en el gris me hace sentir aún peor, como si no tomar partido, no implicarme no fuera conmigo. Por suerte, mi edad me permite también, a veces, quedarme en esa mezcla de colores, sin vestir blanco, sin vestir negro, pero es verdad que creo que tengo un largo aprendizaje ahí todavía.

Pero hay situaciones sobrevenidas que, sin buscarlas, sin preverlas, nos sitúan en ese gris, en el limbo de lo bueno y lo malo, nos dejan encajonados entre la espada y la pared, sin saber muy bien cómo torear lo que tenemos delante. Y nos confiamos a alguien para que nos tienda la mano y nos ayude a salir de ahí. Y estamos vendidos: puede que nos salga bien y esa persona esté cortada con la misma tijera que tú, o puede que no, y entonces, quien iba a ayudarte se convierte, en cierto modo, en un verdugo más. Yo soy de las que creen, firmemente, en la buena fe de las personas. Y, por lo tanto, soy yo la que ofrece la tijera para cortar el mismo patrón. Pero es verdad, que hasta que no se resuelve la situación, se te genera una inquietud, un desasosiego propio de la incertidumbre, hasta que los acontecimientos, o bien te dan la razón o bien, una buena colleja por confiar a ciegas en quien no debías. Yo, de momento, te doy mi palabra de scout.

 


© Martínez Comín