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Reflexiones desde mi oficina en casa – Montse Hernández
marzo 19, 2020 - COVID-19

Espero que esta reflexión te llegue en un buen momento. Y si no lo es, por favor, no la leas. Te invito a que la pospongas a un momento que tú, libremente, elijas.

Estos días, en los que nuestra vida se ha impregnado con la inquietud que genera la incertidumbre, estamos moralmente obligados a encontrar la oportunidad para reflexionar, para tomar consciencia de lo que está sucediendo, para aceptar (que no resignarnos) los acontecimientos que se van sucediendo.

Encerrarnos en el por qué, en la causa, no nos lleva a nada: ni positivo ni negativo; es simplemente, inútil. Tampoco nos volvamos locos haciendo conjeturas sobre el futuro, porque lo que vaya a suceder es, inexorablemente, desconocido: sí, está bien ser previsor, pero no nos engañemos: nunca sabremos a ciencia cierta lo que va a pasar. Así que respiremos dos veces antes de que la angustia por lo incierto nos gane la partida.

Centrémonos en el paradigmático “aquí y ahora”, en lo que está pasando. Es difícil saber o conocer qué está pasando en la vida personal o profesional de cada uno. Todos tenemos nuestra historia y nuestras circunstancias. Cada uno tiene sus creencias, sus juicios y sus prejuicios sobre la situación. Y lo más importante, cada uno le aporta su actitud. No importa. No hay buenos ni malos; no hay aprobados o suspendidos. Todos estamos en fase de ensayo y error.

Pero más allá de lo que se sucede en la interpretación que sobre la realidad se hace cada uno, te invito a que pares un momento y reflexiones sobre qué puede traernos de positivo esta situación. En mi caso, estos días me he dado cuenta de cuánto me importa mi gente; de que soy capaz de priorizar, de organizarme y de conciliar; de que puedo vivir sin ir a la peluquería, sin ir al cine o al gimnasio. Me he dado cuenta de cuánto me gustan los abrazos y de cuánto echo de menos el contacto con las personas. He tomado consciencia (a veces doy por hecho que siempre estarán) de cuánto echo de menos ver a mis padres y de cuánto añoran mis hijas abrazar a sus abuelos. Me fascina cómo los más pequeños son capaces de asimilar la situación, mejor que muchos adultos, y seguir divirtiéndose por pasarse el día en pijama. Me fascina llevar cinco días en zapatillas de casa y poder trabajar así. Me flipa ver como el equipo se vuelca en sus responsabilidades, con los medios de los que disponen y con toda su buena voluntad. Me gusta salir al balcón y ver que el aire está más limpio. Me emociona respirar solidaridad y recibir las mejores sonrisas en momentos tan duros para la mayoría.

A mí me ayuda y me sirve ver y valorar lo positivo: creo firmemente en las personas. En la coherencia, en la responsabilidad, en la solidaridad. En su capacidad para reinventarse.

No dejemos que esta situación nos desespere. Las circunstancias son incontrolables. Nuestra actitud ante la vida, la escogemos nosotros. Yo escojo sonreír y luchar. ¿Y tú?

 

COVID: Calma; Optimismo; Vida; Impulso; Decisión

#todoirabiren

#yomequedoencasa

 

Montse Hernández


© Martínez Comín