NOVEDADES
“¿TE EMPODERAS O TE APODERAS?”
febrero 26, 2021 -

“No tengo miedo a las tormentas porque estoy aprendiendo a navegar mi barco”.
Louisa May Alcott.

Esta semana he vivido momentos de empoderamiento. Experiencias que te permiten sentirte vivo, seguir creciendo, seguir creando, seguir creyendo. Y es muy importante vivir esas escenas porque sin ellas, la vida se torna rutina (que no es ni bueno ni malo) y, en mi caso, me hacen plantearme o preguntarme si voy por el buen camino, no el moral, sino el existencial.

Y hacer o vivir cosas que te empoderan, que te hacen sacar lo mejor de ti, transmitirlo y sentirte bien con ello, no tiene por qué resonar a grandes méritos: puede ser un logro personal, un reto profesional, una afición, una prenda de vestir, una conversación o incluso un buen abrazo. Cositas que, por cómo eres tú, por el momento, por el histórico o por las circunstancias, te permiten vibrar alto y respirar con alivio.

No hay una lista de cosas que sirvan para empoderar/empoderarse. Cada uno debe buscar y encontrar las suyas y, sobre todo, estar atento a las señales. Y una vez encuentras o se te presentan esas cosas que te dan chispa, debes procurar activarlas y no apagarlas, para mantenerte alto de energía, para permitirte recordar que todos tenemos un “algo” que nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos, que nos permite sentirnos firmes, fuertes, seguros, plenos, con ganas de más.

Pero empoderarse no tiene nada que ver con ejercer poder, autoridad o mando. Se trata de buscar lo que a ti personalmente te refuerza, por ti y para ti. No se trata de anclarse a lo que se te apodera y tampoco se trata de ejercer poder/autoridad sobre otro para sentirse superior. Es importante saber distinguir en qué escenario te encuentras porque las consecuencias son muy distintas.
Verás, por un lado, seguimos cayendo en la trampa de creernos que lo que se apodera de nosotros, de nuestro tiempo, de nuestro día a día, es lo que nos permite seguir vivos. Y eso es un error: una cosa es la fuerza que necesitas para afrontar tu día a día y otra muy distinta, que lo que hagas a diario te lleve a vibrar positivamente. Lo que te come terreno, lo que se apodera de ti no tiene por qué empoderarte. Oye, si se apodera y te empodera, adelante: chute de energía. Pero si se te apodera sin empoderarte, abandona, no es el camino: es resignación, es vibrar bajo, es no haber encontrado tu sitio. Es cualquier cosa, menos un refuerzo personal.

Y verás que, por otro lado, hay personas que siguen confundiendo empoderarse con apoderarse del otro. No, mira, para nada va de eso: olvídate de buscar tu consuelo o tu refuerzo en pisar al de enfrente. Que ejercer tu supuesta autoridad sobre el otro (por tu posición profesional, por tu relación personal, por la causa que sea) te haga sentir más fuerte es un juego de tu ego, un espejo roto. Eso nada tiene que ver con reforzarte a ti mismo y se aleja mucho de cualquier indicio de inteligencia emocional. Date cuenta que empoderarse nada tiene que ver con el otro, sino con uno mismo.
Así que te animo a que te retes a ti mismo, a que encuentres aquello que te empodera, a que te refuerces, por ti y para ti, a que disfrutes de lo que te hace sentir vivo, a que seas capaz de contagiar tu “venirte arriba”. Te animo a que te permitas sentir tu propósito. Y deseo que tengas la libertad y la confianza para creer en él y dar lo mejor de ti (y para ti).


© Martínez Comín