NOVEDADES
TRÉBOL DE CUATRO HOJAS
marzo 26, 2021 -

“La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad”.

Hay 300 especies de tréboles, de las cuales, sólo una, la que ha sufrido una determinada mutación genética, da buena suerte: el trébol de cuatro hojas. Se estima que por cada 10.000 tréboles “normales” (de tres hojas), hay uno de cuatro. Y parece ser que cada hoja representa la fe, la esperanza, el amor y la suerte.

Curioso, ¿verdad? Es la primera vez que veo que una mutación genética trae buena suerte. Hay casos curiosos en lo que a mutaciones se refiere, claro, pero suertudos, no tantos. Fíjate que igual el trébol de cuatro hojas está triste porque se ve diferente a los otros 10.000. Y en cambio, para quien lo encuentra, lo convierte en su amuleto. Además, que un trébol de tres hojas represente la fe, la esperanza y el amor, solamente, ¿eso es malo? Pues hombre, se supone que, de haber mutado, sería mejor, pero vamos, tener el resto (todo menos la suerte) no está nada mal, ¿no? ¡Qué cosas! Es todo siempre tan relativo…

Hay dos cosas que, especialmente, me llaman la atención sobre la suerte. La primera, es creer en ella. La segunda, es cómo nos hace sentir el pensar que no la tenemos.

Verás, yo no creo demasiado en la suerte como tal. Creo que existe una parte incontrolable en casi todo lo que nos sucede. Si eso es suerte o es incertidumbre, no lo sé. Creo que uno debe esforzarse por hacer muy bien la parte que depende de uno mismo y, a partir de ahí, si tiene que ser, será. Y si no, hay que tener cintura para dedicarse a otra cosa. Es cierto que considero (y veo) que hay personas que tienen un don para aprovechar el momento o la circunstancia. Pero no sé si eso es suerte o se le llama de otra manera. Por ejemplo, gente que cante bien, mucha. Gente que se gane la vida a lo Lady Gaga, no tanta. Y bueno, ¿Lady Gaga tiene un trébol de cuatro hojas en su casa? Pues mira, no sabría decirte cuánto hay de talento, cuánto de vocación, cuánto de oportunidad, cuánto de alineación planetaria, cuánto de suerte. Pero está claro que no todos somos ella. Y no por ello nos flagelamos a lo mártir.

Por otro lado, a diario nos suceden cosas que nos hacen pensar que no tenemos suerte o peor, que tenemos mala suerte. Pues te diré qué tal vez se trate de señales, aunque a veces nos cueste reconocerlas. Vamos, que todo es parte del plan de nuestra vida. Y sé que te sonará bohemio o un poco loco incluso, pero realmente lo creo: por un lado, estamos tan acostumbrados a normalizar las cosas buenas que nos pasan, que siempre queremos más, y entramos en una rueda de insatisfacción permanente que nos lleva a pensar que no avanzar, equivale a no tener buena suerte. Tal vez la vida no nos da más para que aprendamos a valorar, a mantenernos, ¿no te parece? Por otro lado, asumamos de una vez que muchas cosas que pasan, nos pasan porque nos tienen que pasar. Lo bueno y lo menos bueno. Porque es parte del viaje, del aprendizaje, del momento, de la necesidad de cambio o de la necesidad de mantenerse. La vida sabe muy bien cómo, cuándo, cuánto y por qué. Y si algo no sale bien, es porque ese no es su momento. Seguramente hay un plan mejor pensado para ti, aunque tarde en llegar.

Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe? A mí encontrar un trébol de entre cualquiera de sus 300 especies ya me parece estupendo, viviendo en ciudad. Que tiene cuatro hojas, ¡qué suerte la mía!, me parece super curioso. Que tiene tres, ¡qué suerte la mía!, el tres es uno de mis números preferidos. ¿Lo ves? Todo es cuestión de perspectiva.


© Martínez Comín