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Vuelco en la obligación de control de la jornada laboral de los trabajadores
abril 25, 2017 - laboral

De acuerdo con la legislación vigente, las horas extras deberían pagarse, como mínimo, igual que una hora normal y, además, cotizar a la seguridad social. No deberían realizarse más de 80 al año (sin contar las horas compensadas ni las realizadas por causa de “fuerza mayor”). Según los resultados de la Encuesta de Población Activa, en 2016 se efectuaron en España tres millones y medio de horas extras que ni se pagaron ni se compensaron de ninguna forma, constituyendo un fenómeno masivo de fraude laboral.

El pasado 23 de marzo, el Tribunal Supremo, interviniendo en el caso Bankia, anuló la sentencia de la Audiencia Nacional de 4 de diciembre de 2015, que, respondiendo a una demanda de los sindicatos, condenaba al banco a fijar un sistema de registro de las horas diarias efectuadas por su plantilla. Con la decisión de la Audiencia Nacional, la Inspección de Trabajo podía entonces exigir a todas las empresas un control diario de la jornada laboral de sus trabajadores.

Con la sentencia del Supremo, este control ha sido restringido, pues ya no se puede exigir a la empresa el registro de la jornada laboral completa, sino que únicamente se puede requerir la llevanza del registro de horas extraordinarias, matizando así la interpretación que había hecho la Audiencia Nacional del artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores.

Efectivamente, el Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 35.5, exige el registro diario de la jornada del trabajador para el cómputo de las horas extraordinarias y el artículo 12 del mismo texto lo exige igualmente para las complementarias (i.e. las que conciernen solo los contratos a tiempo parcial), pero el E.T no establece ninguna obligación de llevar el control de la jornada ordinaria, esto es, la del trabajador a tiempo completo.

El alto tribunal reconoce, sin embargo, que “convendría una reforma legislativa que clarificara la obligación de llevar un registro horario y facilitara al trabajador la prueba de la realización de horas extraordinarias” pero admite que, por ahora, “esa obligación no existe”. Finalmente, precisa que “la falta de llevanza, o incorrecta llevanza del registro, no se tipifica por la norma como infracción de forma evidente y terminante”. Añade que esta nueva interpretación “no deja indefenso al trabajador a la hora de probar la realización de horas extraordinarias”, pues la empresa le debe notificar al final de cada mes el número de horas extras realizadas, lo que le permite reclamar y probar dichas horas, pudiendo también apoyarse en el artículo 217-6 de la LEC, el cual impide “presumir la realización de horas extras cuando no se lleva su registro, pero que juega en contra de quien no lo lleva cuando el trabajador prueba que si las realizó”.

Por ahora, los especialistas recomiendan seguir con los controles de jornada a toda la plantilla hasta que se aclaren las posturas y que se homogeneicen, quizás, los regímenes del control de horas extraordinarias, de los contratos a tiempo parcial y de los contratos a tiempo completo.

 


© Martínez Comín