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¿Y con la jubilación?
febrero 19, 2019 - laboral

Como ciudadano, trabajador autónomo y graduado social, muchas veces me encuentro con situaciones contradictorias entre lo que pienso, lo que hago y lo que aconsejo a mis clientes.

El tema de las pensiones no se acaba de reformar de manera profunda porque electoralmente quemaría al Gobierno que adoptara medidas impopulares, pero poco a poco se va modificando.

No voy a descubrir nada a los lectores sobre los cambios que se acaban de producir, básicamente los siguientes:

– Todos los trabajadores que se jubilen a partir del 1 de enero de 2019 tendrán una pensión un poco más baja de la que le correspondería según lo cotizado. Este recorte se producirá por el efecto del denominado factor de sostenibilidad. Se trata de un elemento corrector que el Gobierno introdujo en su reforma de pensiones del año 2013. Si bien entonces decidió que no se aplicaría hasta enero de 2019, por tanto, desde el 1 de enero de 2019, desaparece la posibilidad que tenían los trabajadores de acogerse a la regulación de la pensión de jubilación, en sus diferentes modalidades, requisitos de acceso, condiciones y reglas de determinación de prestaciones, vigentes con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 27/2011 (Disposición Transitoria 4.5 de la LGSS).

– En la práctica, también desaparecen las jubilaciones anticipadas de los mutualistas, ya que, para cumplir los requisitos, deberían haber estado trabajando con 13 años o menos.

– Se amplía la edad ordinaria de jubilación hasta los 65 años y 8 meses, excepto que se haya cotizado 36 años y 9 meses, en cuyo caso se mantendrá en 65 años (Disposición Transitoria 7ª de la LGSS). Quiere eso decir que se debe haber estado cotizando sin parar desde los 28 años.

– Aumenta los meses para calcular la base reguladora. Ahora se tendrán en cuenta las bases de cotización de los 264 meses (22 años) inmediatamente anteriores al mes previo al del hecho causante (Disposición Transitoria 8ª de la LGSS), salvo que se pueda aplicar el “cálculo alternativo más favorable” (misma Disposición Transitoria apartado 3).

– Tampoco será posible el acceso a la jubilación parcial a los 61 años (Disposición Transitoria 10ª de la LGSS), sino que habrá que esperar hasta los 61 años y 8 meses, siempre que se tenga cotizado, al menos, 34 años y 9 meses. De no ser así, habrá que esperar hasta los 62 años y 4 meses para poder acceder a este tipo de jubilación.

– La reducción de jornada de los jubilados parciales ya no será del 85% de la jornada (Disposición Transitoria 4.1.2ª de la LGSS), sino que tendrá que estar entre el 25 y el 50%, pudiendo llegar hasta el 75% si se contrata a jornada completa y con contrato indefinido al trabajador relevista.

Hasta aquí mi contribución a la revista como profesional graduado social.

Ahora quiero aportar mi valoración como ciudadano autónomo y reflexionar sobre el futuro.

Como vemos, poco a poco las condiciones se endurecen, el número de pensionistas aumenta mientras que el número de afiliados ocupados disminuye. Esto significa que la ratio de afiliados que sostienen a un pensionista cada vez es más baja.

Está claro que el sistema público de pensiones español necesitaba reformar el modelo que regula las jubilaciones.

Tenemos más de 8 millones de pensionistas. El incremento del gasto en prestaciones es de los más altos y parece que ningún Gobierno percibe el riesgo que esto supone para el futuro.

La cuestión no es si habrá pensiones en el futuro, sino cuánto cobrarán los ciudadanos.

Ya se ha aumentado la edad de jubilación y el periodo de años para calcular la base reguladora de la pensión, pero con un mercado laboral que no permite que se incorporen los jóvenes en edades tempranas, pocos serán los que consigan cotizar 37 años y mantener la cotización desde los 42 años hasta los 67 para poder optar al 100% de la pensión de jubilación.

Si la pensión se reduce en un porcentaje alto respecto al salario, ¿cómo vamos a mantener el nivel de ingresos una vez jubilados?

Cada día se visualiza más cerca la idea de un sistema de protección donde la cobertura privada y la pública se complementen para obtener una pensión de jubilación. Deberemos pensar en extender a toda la vida laboral el periodo para realizar el cómputo de la pensión si queremos ser más equitativos con los ciclos de empleo a lo largo de la vida de las personas. Y si no queremos que el sistema de pensiones quiebre, deberemos subir las cotizaciones, elevar los impuestos o reducir las cantidades de la pensión.

La gran solución es acercarnos al pleno empleo o cambiar la forma en la que la sociedad se desarrollará en el futuro, donde coexistirán personas que tengan la suerte de trabajar con otras que vivirán subsidiados.

 

Revista Consell Obert nº 346

Juan Carlos Trujillo

Núm. colegiado 4268


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