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DIGNO DE SER FEO
abril 22, 2022 -

“Día triste para los feos”. Meme fin de mascarillas.

Esta semana han retirado la obligación de llevar mascarilla en casi todos los lugares. Y en menos de 24hh ya teníamos a expertos comentando los efectos y las consecuencias del famoso “síndrome de la cara vacía”. Básicamente consiste en un sentimiento de inseguridad generado por el hecho de quitarse la mascarilla, porque claro, ir a cara descubierta implica mostrar una parte de nuestro rostro que, hasta ahora, quedaba forzosamente cubierta. Y al parecer, es un mal detectado, sobre todo, en adolescentes, porque claro, están en esa etapa (aunque a algunos les dura varias décadas) en la que descubren y no aceptan su físico, y esa falta de autoestima les genera deficiencias emocionales centrarán en el miedo a cómo les verán los demás.

Os confesaré que me sorprendió todo de esta noticia. En primer lugar, me dije: acaban de decir que podemos ir sin mascarilla y, ¿en menos de 24hh, ya hemos identificado un trauma existente entre los adolescentes? Hombre, me pareció, cuanto menos, precipitado. Está bien prever, pero claro, el etiquetar rápidamente algo que no nos ha dado tiempo a observar me hizo pensar en aquellos quienes inventan un peligro para justificar su miedo. Además, espera un momento, ¡¿entre los adolescentes?! ¿Pero no han sido ellos quienes han provocado que la pandemia dure tanto, por su rebeldía desmedida y sus eternas fiestas prohibidas a cara descubierta? Y ahora que sí se la pueden quitar, ¿les da miedo hacerlo? Vaya, va a ser verdad que a estos adolescentes no hay quien los entienda…

Que sí, que me parece razonable y humano que muchas personas prefieran seguir llevando mascarilla porque oye, como dicen los memes, es quitar las mascarillas y aparecer los feos, pero de ahí a traumatizarnos… Que sí, que a mí también me ha ido bien tapar mi perfil griego, pero quitarme la mascarilla no ha descubierto de golpe mi nariz de generosa personalidad… Porque yo me miro al espejo todos los días, y quiero pensar que el resto de humanos también, y no por narcisismo o por recordarme lo guapa que soy, sino por la necesidad de no dejarme legañas en los ojos. Así que, aunque sea por higiene, conocernos, nos conocemos el rostro. Y es más, o tienes una vida social hollywoodiense o, en dos años, un 80% de tu entorno sigue siendo el mismo que pre-pandemia. Y ese eventual 20% restante (los nuevos) seguro me ha visto la cara, o a distancia, o en una videollamada… Así que tampoco entiendo que quitarse la mascarilla equivalga a abrir la caja de pandora.

De todas formas, está bien. Aceptemos que puede generarnos inseguridad el cómo nos vean los demás, pero no lo achacaría a la mascarilla porque, seamos honestos, o tienes una autoestima infalible y un pasotismo nivel Dios, o a todos, absolutamente a todos, en algún momento de nuestra vida, fuera de pandemia digo, nos ha importado o nos importa cómo nos ve el de enfrente. Pues claro que sí. Pero el cómo gestionar eso no depende de tapar los defectos. Depende de educar la emoción y la autoestima. La solución no es esconder imperfecciones o cambiar el físico, sino entrenar la mente, para que lo que opinen los demás no nos afecte, porque para gustos, colores.

Así que considero que crear nuevos síndromes ensalza la inseguridad de esos adolescentes: les recuerda que son imperfectos, les recuerda que el de enfrente puede no aceptarles, les etiqueta bajo un trauma y, de algún modo, les victimiza. Tal vez deberíamos enfocarnos más en reforzar su autoestima y equilibrar su confianza, en vez de invitarles a normalizar algo como propio de su edad. Bastante duro es crecer como para ir sumándole traumas a la cosa….


© Martínez Comín