El nuevo “paquete Ómnibus”, aprobado en febrero de 2026, busca hacer la normativa de sostenibilidad más sencilla y aplicable, sin renunciar a los objetivos del Pacto Verde.
La idea es clara: menos burocracia, más foco en lo relevante.
¿Qué cambia en la práctica?
1. Menos empresas obligadas a reportar (CSRD)
Se elevan los umbrales, por lo que muchas empresas medianas dejan de estar directamente obligadas a reportar información de sostenibilidad.
• Nuevo umbral: (se deben cumplir ambas condiciones)
◦ +1.000 empleados (antes 250 empleados)
◦ 450 millones € facturación (antes 50 millones €)
¿Qué implica? Menos carga administrativa inmediata.
2. Menos presión en la cadena de valor
Se limita el llamado “efecto cascada”: las grandes empresas ya no podrán exigir información excesiva a sus proveedores más pequeños.
¿Qué implica? Las pymes y medianas empresas ganan margen y claridad.
3. Reporting más simple y con apoyo
Se reducen los requisitos más complejos y se introducen herramientas prácticas (plantillas, guías, portales digitales).
¿Qué implica? Cumplir será más fácil para quien tenga que hacerlo.
4. Más tiempo para adaptarse
Los plazos se retrasan: CSRD: a partir de 2027
¿Qué implica? Más tiempo para planificar bien.
5. La diligencia debida se centra en grandes empresas
Las obligaciones más exigentes se aplicarán principalmente a compañías con mayor tamaño e impacto. Además, el enfoque pasa a ser basado en riesgos reales, no en revisar toda la cadena de valor.
¿Qué implica? Menos carga operativa para empresas medianas.
La clave cambia: de cumplir por obligación a gestionar la sostenibilidad de forma estratégica.